Zaheera

De Genubi
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Zaheera
Zaheera.jpg
Perfil del Personaje
AliasRina Von Heiden
Rumi
Edad¿27?
GéneroMujer
RazaCansin
ClaseSha'ir
EstadoVivo
Procedencia
Ciudad NatalKremm
FamiliaRemordaz Herzog Von Heiden (padre)
Diana Udohmer (madre)
Yue Von Heiden (hermana mayor)
Hogar ActualBag.png Viajero
Intereses
DivinidadMuah'dib
CreenciasHonestidad, Franqueza, Lealtad
AfiliaciónJurados a los Cielos
OcupaciónCuentista
ProfesiónSombrerera
Habilidades
En combateLlamado a los Vientos
Afinidad al arteCitara, Canto, Dibujo
CualidadesDiplomacia, Interpretación
EspecialidadVuelo
Honores
Premios
Datos de Personaje
AlineamientoCaótico Bueno
JugadorJuan Pablo

El que no arriesga, no gana.- Zaheera, ante cualquier situación.


Perseverante y trabajadora, aunque algo despistada, Zaheera se dedica fervientemente al estudio de la composición del cosmos y la magia en todas sus formas. Su fuerza de voluntad es solo superada por su insaciable curiosidad, que es a la vez, su mayor virtud y la principal causa de sus problemas. Para bien o para mal, se apega muy fácilmente a la gente que conoce en sus viajes, y siempre se esfuerza para trabar amistades con todo el que se le cruce. No es necesariamente insensata, pero no duda en tomar grandes riesgos, si considera que la recompensa lo vale.

A pesar de sus orígenes humildes, tuvo la oportunidad de convertirse en una estudiante de Arcania gracias a la tutela de un viejo amigo de su padre. Inicialmente enfocó sus estudios en la transmutación, pero, gracias a su ambición y a una serie de extraños eventos, logró dominar las conjuraciones tanto divinas como arcanas. Hasta donde ella sabe, es la última sobreviviente de los Sha'ir, un antiguo séquito de magos conectados con el plano del aire. Actualmente se encuentra en la búsqueda de su hermana que, según sospecha, sirve como una predicadora del Antiguo. Tiene la esperanza de no solo salvar la vida de su hermana, sino también su alma.

Descripción Física

Zaheera es una mujer esbelta y de tez ligeramente morena. Algunos de sus rasgos faciales, como su nariz respingada y sus ojos grandes, la hacen parecer algo más joven de lo que realmente es. Sus labios finos y alargados suelen formar una sonrisa que se confunde entre la burla y la curiosidad. Sus brillantes ojos celestes, que a menudo se tornan ligeramente violetas, siempre parecen estar fijados en algo que le provoca gran interés. Su salvaje cabellera negra le llega hasta la mitad de la espalda y le cubre las orejas, pero nunca se lo recoge. En sus hombros y brazos se dejan ver unos curiosos tatuajes azules opacos y apagados.

Su túnica blanca retocada con detalles dorados que forman extraños símbolos recuerdan a los hábitos de un sacerdote, pero la misma está claramente adaptada para climas más calurosos y no le cubre completamente las piernas ni los hombros. Usa unas botas largas y un par de braceras, ambas de cuero marrón oscuro.

Empuña en su mano derecha un largo báculo de madera pálida, coronado por un símbolo metálico dorado en forma triangular. De su espalda brotan un par de amplias alas blancas, similares a las de un águila calva, que se extienden hacia arriba y se arquean levemente llegando a sus extremos, donde sus plumas se tiñen de un amarillo brillante como el oro.

Personalidad

Sería apropiado decir que, dentro de Zaheera, se mantiene una eterna lucha entre su sentido común y su impaciencia. Es lo suficientemente lista y experimentada como para entender cuando una situación requiere cautela y una cantidad importante de planeamiento, pero debe hacer un gran esfuerzo para contenerse si la gente a su alrededor empieza a comportarse dubitativa e indecisa. A su forma de ver, si luego de considerar las opciones, ninguna parece favorable, es preferible lanzarse con el menor de los males antes que quedarse de brazos cruzados. Además, ella encuentra una cierta belleza en los actos espontáneos; los momentos en los que una decisión tomada en el filo del peligro da un buen resultado, más que simples casualidades, para ella son los verdaderos reveladores de carácter.

Es una chica dicharachera y muy amigable, a tal punto que, en ocasiones, se vuelve una obsesión para ella trabar amistades con todo el que se cruce en su camino. Si bien es consciente de lo idealista e ingenua que es esa mentalidad, es un impulso contra el que no le apetece luchar. Desde pequeña le incomodaban los conflictos entre su grupo de amistades e hizo un hábito de reconciliar a las personas. Para su fortuna, ha logrado desarrollar una personalidad lo suficientemente "magnética" como para llevar esto a cabo. Más esto no significa que ella tome el concepto de la amistad a la ligera; si ella te cuenta entre sus amigos, puedes estar seguro de que tienes una aliada increíblemente fiel de tu lado. Siempre encara a la gente con la mejor de las intenciones y de una forma muy abierta. Trata de nunca comprometerse a guardar secretos y ser lo más honesta posible, tanto así que anota minuciosamente cada vez que miente en un cuaderno personal para reprochárselo constantemente. Esto no es solo por culpa, sino también porque considera que mentir es un desperdicio por donde se lo mire: "si engañas a otros, no puedes expresar lo que realmente sientes ni comprender a quienes te rodean; si te engañas a ti mismo, no serás capaz de entender en qué te equivocas y nunca podrás mejorar en nada"; esa es su filosofía.

A pesar de que sus días de granjera han quedado muchos años atrás, las costumbres sencillas de la gente de campo siguen presentes en ella: trabajar duro desde la mañana, almorzar a lo grande y relajarse pescando por las tardes. Sobre todo, aún conserva su afinidad con los animales granja (en especial con los cerdos).

No hay forma más rápida para ganarse el respeto de Zaheera que demostrar pasión ciega por lo que haces. Saber lo que uno quiere y tener la determinación para conseguirlo son para ella las máximas demostraciones de amor propio y fidelidad a los principios que puede haber.

Por sobre todas las cosas, la mayor de sus motivaciones y la principal causante de sus problemas es su curiosidad. Zaheera nunca pudo ni podrá soportar que se impongan restricciones a lo que ella quiera aprender, experimentar, explorar o practicar, sin importarle las consecuencias; incluso la enerva cuando otras personas parecen limitarse a sí mismas por propia voluntad. Jamás un peligro será tan grande como para opacar su emoción por conocer algo nuevo: "la adquisición de conocimiento y la práctica de la magia, es un ejercicio para superar constantemente cualquier límite que encuentres". Por más irresponsable que esto parezca, la disciplina es una de sus fortalezas; una vez que se aplica al estudio, no se detiene un segundo hasta entender el tema a fondo y desenterrar hasta el último de sus secretos.

Si la causa de sus predicamentos es su irreverente curiosidad, entonces, la solución a ellos es su imponente necedad. La fuerza de voluntad de Zaheera ha probado ser sobre-humana en numerosas ocasiones y la ha salvado de destinos peores que la muerte. Es algo completamente innato en ella, lo que no quiere decir que no lo cultive. A su forma de ver, darse por vencido es otra forma de engañarse, de serse infiel a uno mismo.

Habilidades

Zaheera no está entrenada en ningún arte de combate físico y su báculo, lejos de ser un arma, es meramente simbólico. Su compañero, Ak'sum es aún menos adepto para los enfrentamientos cuerpo a cuerpo que ella, por lo que normalmente lo excluye de cualquier contienda.

A la hora de combatir, despliega sus alas y levanta vuelo para obtener una posición favorable sobre sus oponentes y poder hacer uso de su amplio catálogo de sortilegios. Sus estudios en Arcania le otorgaron un manejo espléndido de la magia de transmutación, que utiliza para modificar el terreno, sus enemigos y hasta su aliados a su conveniencia.

Sin embargo, su carta sorpresa, es el pacto que la une con sus aliados en el plano del aire. Invocando a los vientos que surcan el cielo, Zaheera hace contacto con una fuente de poder extra-planar que la provee de extraños hechizos que la hacen peligrosamente impredecible y le permiten adaptarse a cualquier situación. Estos conjuros no provienen del estudio de pergaminos o epifanías religiosas; es más bien una conexión con un vasto pozo de energía donde confluyen las esencias mismas de las almas y mentes de sus hermanos auran que se encuentran en permanente comunión.

La única limitación que plantea esta fuente, es la manipulación de los elementos restantes. Hace mucho que a Zaheera le es imposible manejar el fuego, la tierra y hasta el agua como solía hacerlo; son ajenos a ella y a todo lo que es. Su lugar es exclusivamente en los cielos. Además, todo lo que se tome de este pozo debe ser devuelto. Nada es extraído de forma permanente, es simplemente un préstamo entre miembros de una misma familia.

Como último recurso, Zaheera puede pedir la ayuda de Jannat, un gigantesco elemental de aire. Es un gran esfuerzo mental traer un ser de tal tamaño al plano material, por lo que se limita a llamarlo solamente en situaciones extremas; pero en un combate decisivo, no está nada mal tener un huracán de tu lado.

Familia

Remordaz, poco antes de su retiro

Remordaz Herzog Von Heiden, noble caballero y fiel servidor de Arcania y sus tierras vecinas... o Remi, para mi madre.

Un hombre con mirada pensativa, voz profunda y una barba poblada que siempre tenía una historia que contar a los jóvenes curiosos del pueblo; así lo veían todos. Luego de una carrera militar tan larga, lo más común es dedicarse a la política; así que cuando un caballero (y más importante, un noble) vino a Kremm a ganarse la vida criando cerdos, hubo más de un interesado en acercarse a mi padre.

Los que lo conocían bien sabían que la explicación era muy simple: Es un hombre que encontró exactamente lo que buscaba. Si bien recordaba su pasado con afecto, para él, era tan lejano como si hubiera sucedido en otra vida. Sus aventuras, su fortuna, su prestigio - material para agregar sabor a sus historias, nada más. Y sí que tenía historias para contar, y yo siempre estaba dispuesta a escuchar. Grandes magos y artífices haciendo cosas que escapaban a mi comprensión, ciudades lejanas con templos tan gigantescos que no alcazabas a ver la punta de sus cúpulas, monstruos terribles con los que no querrías vértelas nunca, y - cuando mi madre no estaba - sangrientos combates que le ocasionaron alguna de sus numerosas cicatrices.

Pero su verdadera y única fascinación, éramos nosotras: mamá, Yue, y yo. Y no uso esa palabra a la ligera; cuando estaba en casa, era imposible atraparlo sin una sonrisa cruzando su ancho rostro. Para él, todo lo que alguna vez podría llegar a necesitar estaba allí, en su pequeña estancia con su esposa y sus hijas.

Diana en un día normal de trabajo

Diana Udohmer, la mujer más amable con la que hayas tenido la fortuna de encontrarte, según los ancianos del pueblo. Todos decían deberle más de un favor, aunque ella no se los reclamase. Por más trabajo que diera la granja, siempre se hacía tiempo para ayudar a los demás. Un día ayudaba al panadero con un encargo demasiado grande para él solo, otro se la veía reparando la taberna luego de una pelea violenta, o limpiando las empolvadas estatuas en la iglesia. Todo Kremm era su casa, o al menos se esforzaba para mantenerlo como si lo fuera.

Pero no creo que fuera eso por lo que la elogiaban. Su amabilidad emanaba simplemente de su presencia; cuando veías su rostro, parecía como si entendiera todos tus problemas y supiera exactamente que decir para hacerte sentir mejor. Ciertamente era así con Yue y conmigo.

Llamarla religiosa no le haría justicia. La mejor forma de describirla, es como solía hacerlo mi padre: Tu madre es exactamente como se vería un paladín sin su armadura y sin su espada. El hecho es que ella no se conformaba con las costumbres básicas de ir a la iglesia, orar un poco, agradecerle al sol por los buenos tiempos y pedir auxilio en los malos. Ella quería ser Pelor, emularlo en todos sus aspectos... a su manera.

En cuanto a su matrimonio... sé que hubo algo de revuelo por la unión entre alguien de la casta de mi padre y la hija de un simple granjero, pero a ellos nunca pareció molestarles; por lo menos, cuando yo nací, ya lo habían superado.

Yue siempre fue una chica... complicada, si somos generosos. No me malentiendan, no es que no la quisiera o que nos lleváramos mal, y había bastante gente que la apreciaba; amigas, profesores, algunos admiradores que quedaban fascinados por su extraño cabello blanco. Había ocasiones, cuando de verdad sentía que era mi hermana mayor, en las que uno hubiera podido confundirla con mi madre; heredó su sonrisa, después de todo.

Yue, en uno de sus "malos días"

Pero, por cada uno de esos momentos, había otros cinco en los que no lograba comprenderla. Solía desaparecer de casa y matarnos de preocupación. Unos días después aparecía jugando en un parque con la ropa sucia y andrajosa, cantando y saltando como si nada hubiera sucedido. Otras veces se encerraba en su cuarto y se negaba a salir, incluso para comer. Algunas noches me quedaba escuchando con el oído pegado a la pared que daba a su cuarto y podría jurar que hablaba sola por horas.

Prefiero atesorar los buenos recuerdos; cuando jugábamos o nos peleábamos con los otros niños, cuando luchábamos con los cerdos de la granja para meterlos en el corral, cuando la hacía pasar vergüenza frente a los chicos que se morían por ella - sí, hay muchos buenos recuerdos.

Sin embargo, en los últimos tiempos antes de marcharme, comenzó a preocuparme más que de costumbre. Recuerdo que no paraba de repetir que había encontrado "algo muy valioso" en una de sus misteriosas expediciones. Pasaba más y más tiempo encerrada; empezó a perder demasiado peso y palidecer, pero seguía llena de energía. Luego de meses por fin me mostró su pequeño tesoro: Un pequeño cuaderno de cuero negro. No tenía nada de especial a simple vista; lo que es más, estaba completamente en blanco. Al ver mi falta de entusiasmo ante su preciada posesión, Yue se puso iracunda, nunca me había me gritado de esa forma. Hablamos muy poco después de eso, ni siquiera me despedí de ella cuando partí para Arcania.