Leonard

De Genubi
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Leonard Kalasag
Leonard.jpg
Perfil del Personaje
Alias"Soldado Pelón"
Edad27
GéneroHombre
RazaHumano
ClaseDefensor Devoto
EstadoVivo
Procedencia
Ciudad NatalPueblo granjero de Molten.
FamiliaRustoff (Padre)
Sophie (Madre)
Hogar Actual-
Intereses
DivinidadHeironeous
Creencias
Afiliación
Ocupación-
Profesión
Habilidades
En combate
Afinidad al arte
Cualidades
Especialidad
Honores
Premios
Datos de Personaje
AlineamientoLegal Bueno
JugadorKutsomashi

"Detrás de mí!."- Leonard Kalasag

Leonard es un honesto y atento joven de buen corazón. Su gran tamaño y voluminosa musculatura le dan soltura en el combate cuerpo a cuerpo; apresando a sus enemigos entre sus anchos brazos. También es diestro en el uso de diversas armas que utiliza para imponer la justicia de Heironeus. Su cuerpo está cubierto de cicatrices a causa de numerosas batallas, pero rara vez se dejan ver, ya que nunca se quita la pesada armadura voladora que le obsequió su padre adoptivo. A pesar de su intimidante físico, se trata de un hombre bondadoso, inocente y crédulo; aunque igualmente testarudo. Está acostumbrado al trabajo manual, en especial a las artes culinarias, que le apasionan. Es una persona leal y cordial con la que siempre podrás contar si estás en apuros; no tiene reparos en dar una mano a un amigo. Lejos está de ser vanidoso, pero se siente algo orgulloso de su tupido bigote.


Perfil psicológico

Virtudes:
Amable
Misericordioso
Comprensivo
Honesto / Honrado
Empático
Paciente
Altruista
Generoso
Respetuoso
Humilde
Leal
Defectos:
Testarudo
Crédulo
Emocional, tendiendo a la ira

Descripcion Fisica

Leonard listo para el combate

Físicamente es de complexión grande, midiendo 2.07, y pesando 236 kilogramos. Es calvo pero tiene un bigote de color castaño, y ojos verdes. Tiene varias cicatrices, entre las cuales destaca una en la espalda, en forma de tajo diagonal (Derecha a izquierda, de arriba a abajo).









Historia

Resumen

Leonard fue abandonado de niño y adoptado por dos granjeros, a las afueras de Molten. Creció y vivió allí su infancia, forjandole valores como el trabajo duro, disciplina, y la camadería. A sus 17 años de edad, un nigromate azotó la ciudad en la que él se encontraba. Usó su granero como refugio para por lo menos la mitad del pueblo, y con simplemente una puerta se las arregló para resistir hasta que "La caballería de Heironeus" llegó y salvó el día. Un arquero, un ballestero, un lancero, un maestro de la espada y una poderosa capitana formaban el escuadrón, todos montados a caballo. Diezmaron a los esqueletos y zombis como si fuera nada, pero el nigromante logró escapar. Tras el combate, se quedaron en el pueblo para ayudar a las reparaciones del mismo y ahí fue cuando, tras conocerlo, le ofrecieron a Leonard unírseles como aprendíz. Tras unas semanas Leonard aceptó la oferta, sus padres le habían insistido en ello también, y no es como si tuviera algún motivo para negarse. Pasó dos años instruyéndose, aprendió a leer, a combatir, y más importante, se consagró como un paladín. La caballería viajaba a muchos lugares, distantes entre sí, con el fin de derrotar al malvado y ayudar al débil. Tras 4 años de aventuras, se enfrentaron a un mal que no podían vencer. El nigromante que antes había azotado el pueblo, enfermó a todos, e hizo que Leonard tuviera que ver como todos sus compañeros morían, uno a uno. No importó cuanto se quejo, cuanto lloró, y cuanto se frustró, Leonard era le único sobreviviente en contra de su voluntad. - No pude salvarlos ... - se atormentaba en las noches y días, mientras el tiempo pasaba. Cuando pudo seguir adelante se convirtió en un mercenario guardaespaldas. Muy diestro en su trabajo, pronto fue reconocido por la nobleza y consiguió trabajo como protector de la herencia de los Ornate, en Genubi. Tras servir durante 4 años, la pequeña Emily (la niña de la que él estaba a cargo) pudo curar las heridas de su corazón, renovándole las fuerzas y la esperanza en la vida. Al enterarse que el nigromante que tanto daño había causado a sus seres queridos lo buscaba, optó por despedirse de su preciada niña, con la promesa de que algún día se encontrarían otra vez cuando todo terminase. Ya con 27 años de edad, conoció a un grupo de aventureros en Tilcara, donde se refugiaba para escapar. Actualmente espera tener el poder suficiente para combatir al nigromante, y ansía el momento en ver de nuevo a la pequeña Emy.

Infancia

No tengo certeza de cuándo nací exactamente, fui adoptado por una pareja de granjeros en Gelten, un pueblito a las afueras de Molten. Tuve la suerte de que fueran personas admirables y de gran corazón: Sophie siempre me quizo mucho y me instruyó los valores morales que hoy en día poseo. Siempre veló por mi salud, y se encargo de que nunca me faltara nada. Rustoff era estricto, pero en el fondo era una persona muy tierna y buena, no dudaba en sacrificar su propia comodidad por el bien de alguien más, era un sujeto muy solidario y justo. Él se encargó de inculcarme el valor del trabajo duro, mi espalda todavía recuerda esos días trabajando en la granja. Además, gran parte de mis habilidades de combate se deben a él, puesto que el trabajo familiar aparte de la granja era encargarse de la seguridad del pueblo.
Desde muy pequeño fui entrenado para repeler las bestias salvajes, o los bandidos que amenazaran el lugar. Recuerdo mi primera misión, unas ratas se comían los cultivos de la señora Hershell, y se me encomendó a mi encargarme de exterminarlas. Uno pensaría que era un trabajo simple, que hasta un crío de 13 años podría hacerlo fácilmente, pero las condenadas eran muy escurridizas. Me tomo 4 días y 3 noches atrapar hasta la última de ellas, aunque si no fuera por Max (El fiel perro de la familia), creo que no habría podido hacerlo.
En otra ocación, cuando tenía 16 años, un pequeño grupo de malvivientes atracó el pueblo en busca de riquezas que no teníamos. Fue mi primer combate real, pensé que podría con la presión pero me había paralizado totalmente. Yo quería ayudar a Rustoff a combatirlos, pero mis piernas y brazos simplemente no se movían. No fue hasta que Max fue malherido protegiéndome que pude reaccionar. Me sentí como un inútil por no haber actuado antes, impotente por no haber podido evitarlo, pero sobre todo furioso. Sentía como la sangre recorría mi cuerpo, como antes de darme cuenta ya estaba tackleando a uno de los bandidos, y dejandolo inconciente estrellándolo contra unos barriles de agua. Pronto ya me encontraba cernido en combate junto a mi padre espalda con espalda, nos rodeaban 5 a 2, pero no importaba. El miedo ya no me afectaba, solo quería hacerlos pagar por lo que habían hecho, y por lo que intentaban hacerle al pueblo. Decidí que la mejor opción era derrotar a su líder, por lo que aprovechando mi condición física, mi entrenamiento, y la cobertura de Rustoff, fui capaz de enfrentarme mano a mano con el que parecía ser el líder. Era un hombre enorme que blandía un espadón, tenía una máscara que le cubría la mitad inferior de la cara, y no paraba de gritar órdenes e insultos con una voz ronca y áspera. "Te partiré a la mitad como hice con ese estúpido perro", ladró el maloliente villano, mientras cargaba en mi dirección. Esperé su ataque y pensar en coontratacarlo, planeaba esquivarlo y golpear su rodilla. Lastimosamente, sobreestime mi velocidad y solo pude bloquear el ataque con mi espada, mandandome a volar e impactando contra una pared. Tenía una fuerza abrumadora para lo que estaba acostumbrado. Continuó su ataque en mi dirección, pero esta vez si pude agacharme a tiempo, y cuando escuché el ruido del metal golpeando la pared detrás mío, supe que era mi mejor oportunidad. Sin dudarlo corte su pie derecho con mi espada, mientras le tomaba la espalda y lo estampaba contra la pared con mi escudo. El hombre gritó de dolor con una voz tosca. Antes de que pueda recuperarse, arremetí contra él, haciendole un tajo en su espalda. Trató de impactarme con un golpe vertical mientras se volteaba, pero yo ya había tomado distancia, por lo que solo cortó el aire. "¡VAS A PAGAR POR ESTO, NIÑO ESTÚPIDO!", gritó a todo pulmón mientras cargó en mi dirección nuevamente. Esta vez era más lento, se ve que el daño que le había infligido estaba pasando factura, por lo que fue relativamente fácil esquivar su pesado ataque. Una vez que lo tuve a mi merced, le di una patada que lo desestabilizó y lo hizo caer al suelo soltando su enorme espada. Cuando él intento recuperar su arma, rápidamente le apuñale la mano. Terminé dándole una patada en la cara con todas mis fuerzas, dejándolo inconciente. Cuando estaba por amenazar al resto de los bandidos para que se retiraran, pude ver como Rus ya se había encargado del resto, y estaba sentado sobre uno de ellos, como si observara un espectáculo. "Bien hecho Leonard, pero la próxima vez no te sobreestimes." dijo, mientras se levantaba, limpiando la sangre de su espada con un grácil movimiento. "No dependas de la suerte para ganar tus combates." En su momento me pareció que se burlaba de mí, pero ahora veo que era su forma de decirme que estaba preocupado por mi, y que debía seguir mejorando. Ese día perdí un gran amigo, pero aprendí una lección muy importante. Uno debe luchar para proteger a los que quiere, no debe temer ni vacilar. El costo del temor y la duda se me volvió muy presente desde entonces.

El Caos

El tiempo pasó, y Leonard Kalasag se volvió un fuerte adulto de 17 años. Todo era paz y tranquilidad en el pueblo, era un día como cualquier otro. Los granjeros araban el campo, los comerciantes intercambiaban sus cosas en la plaza, y Leonard se encontraba cortando leña para la noche. Nadie nunca pensaría siquiera en que algo podría pasar mal, hace años que los Kalasag se encargaban de ahuyentar a los lobos y las amenazas del pueblo, puesto que eran la familia truncal allí.
La luna se tiñó de rojo esa noche, dando lugar a un baño de sangre. Tobías fue el primero en caer, con tan solo 14 años fue víctima de un esqueleto que había aparecido de la nada, emergiendo desde la tierra y sumergiendo al pueblo en pánico. De un momento a otro el pueblo se lleno de no-muertos, hediondas criaturas deformadas vagaban por las calles en busca de solo una cosa: Comerse a los habitantes del lugar. Pronto los Kalasag intervinieron y llamaron a las armas a la gente. Leonard quería participar pero Rustoff, conociendo a ciencia cierta su futuro, se lo impidió y le ordenó guiar a la gente a su granero. Su fuerza era precaria, pero fue suficiente para darle tiempo al resto de las personas a que se metieran en el refugio. Una vez adentro se atrincheraron, esperando un milagro. La esperanza escapaba de la gente, cuando comenzaron a golpear el portón principal. Fue entonces cuando Leonard decidió no darse por vencido y hacer que el sacrificio de su padre no sea en vano, y usando una de las puertas como escudo comenzó a retener a la horda. Tras unos minutos disfrazadas de de horas, y muchas heridas, por suerte para él y como caídos del cielo llegó la "Caballería de Heironeus". Solo seis jinetes fueron necesarios para acabar con la plaga que azotaba el pueblo.

Un nuevo amanecer

El grupo de héroes se dedicó a ayudar a reconstruir el daño causado en el pueblo, y de brindar un digno entierro a todos los caídos. Antes de marcharse le ofrecieron a Leonard de unírseles, tenia potencial, y con un buen guía podría convertirse en un gran Paladín. Dado que Leo no estaba muy convencido al respecto, dado que ahora su madre adoptiva estaría sola, ella le insistió en que siga lo que dicte su corazón; que no se preocupe por ella, que nada podría hacerla más orgullosa que que su hijo haya crecido tanto y hasta sea llamado para convertirse en un Paladín. Que Rustoff estaría orgulloso también.
Estas palabras llenaron de determinación al joven, y aceptó la propuesta, con la única condición de que ellos se aseguren de que nada le pase a su pueblo.

Nuevas amistades

Tras dos años en el Bastion de Heironeus, al cuidado de la Caballería de Heironeus, Leonard conoció a mucha gente, hizo muchos amigos, y se formó como un Paladín hecho y derecho.
Conoció a Sophie, quién era una erudita que se la pasaba en la biblioteca, ella no era muy apreciada por la gente del lugar dado que daba la impresión de ser una persona muy cortante y con malas intenciones, cuando en realidad era una persona de gran corazón y que se preocupaba por la gente, pero que no sabía cómo expresarse en palabras y/o gestos. Por suerte Leonard pudo ver a través de ello, y forjar una buena amistad.
Conoció a Hein, quien era una persona muy diestra con la alabarda. Era una persona muy reflexiva que estaba muy ligada al mundo espiritual.
Conoció a Roth, un enano que era conocido por ser el tipo más rudo del lugar, se contaban rumores, que iban desde que él solo había logrado diezmar un ejercito de mil muertos vivientes, hasta que podía comer y beber de manera ilimitada sin siquiera percatarse. Al conocerlo se dió cuenta de que los rumores podrían no estar equivocados, dado que presenció cómo cortaba un árbol de tres hachazos.
Conoció a Gosi y Basil, ambos se proclamaban como rivales, discutían sobre qué arma era mejor: Si la ballesta o el arco. Ellos eran maestros en su arte, Gosi podía hacer que la flecha viaje una gran distancia, ¡a unos 60 metros de distancia!, mientras que Basil podía atinar a cualquier objetivo, siempre y cuando pudiera verlo.
Y por último, pero no menos importante, Ariel, la líder del lugar. Era una mujer que imponía respeto, era extremadamente disciplinada y estricta, y una líder muy capaz

De aventuras!

Durante los siguientes cuatro años, Leonard se encontró al comando de Ariel, siguiendo sus instrucciones al pie de la letra. A veces se le encomendaba acompañar a Sophie cuando ella tenía que ir a investigar unas ruinas abandonadas, o a Hein y Roth cuando tenían que desmontar un campamento de bandidos, o a Gosi y Basil cuando se les encomendaba cazar a una amenazante bestia salvaje. Fueron pocas las oportunidades que tuvo de Leonard de acompañar a la escuadra completa (contando también a Ariel), pero fueron las más emocionantes. En una ocasión, desmantelaron una organización que secuestraba niños pequeños para comerciarlos en el mercado negro. En otra, rastrearon y encontraron a un noble que habían secuestrado en las cercanías del lago Sirenia. Pero la más importante, la que Leonard recuerda como la más intensa y apasionante misión exitosa, fue cuando se enfrentaron a Lor´Thun, un orco que había tomado un pueblo entero de Rehén.

La oscuridad

La peor época de Leonard, fue sin dudas la que narraré a continuación. Era una tarde soleada, como cualquier otra; Gosi y Basil se encontraban compitiendo en el campo de tiro, Sophie en su biblioteca, Hein rezando y Leonard cocinándole un festín a Roth, esta vez quería demostrar que podía comer sin parar sin importar cuánta comida sea. Ariel entonces los irrumpió a todos, y solicitó una reunión de emergencia. Dejaron lo que estaban haciendo, y se juntaron en el Gran Salón. Como siempre que se presentaba este tipo de situaciones, todo el Bastión estaba reunido. Había una larga mesa, en la que procedieron a sentarse los héroes del lugar, aquellos que se habían ganado la admiración de Leonard y la de todos, los conocidos "Jinetes de Heironeus". Una vez todos reunidos, Ariel hizo el siguiente anuncio: - "Dado el